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Con más de 15 años a sus espaldas y varias décadas en desarrollo, Zigbee es el presente y futuro de la casa conectada. Es ahora más que nunca cuando podemos soñar con ese mundo casi de ciencia-ficción en el que nuestra casa no solo está automatizada; también responde ante nuestros deseos y peticiones.

Zigbee es un estándar de comunicación que cuenta con miles de categorías de dispositivos certificadas, entre ellas Philips Hue, y cientos de millones de unidades compatibles vendidas en todo el mundo. Pero, para llegar a esta tecnología, han tenido que pasar casi 50 años de evolución, la cual repasamos a continuación.

Cuando la domótica eran solo automatismos

Corrían los años 70, pero sobre todo los 80 y 90 cuando comenzábamos a hablar de domótica, entendida como la incorporación de tecnología para automatizar una vivienda. Por entonces, con Internet aún dentro del cascarón, las cosas eran muy diferentes a las de ahora.

La domótica permitió automatizar ciertas tareas manuales, generalmente de forma independiente o, a lo sumo, conectándolas a un hub que actuaba a modo de centro de mando. Por ejemplo, el primer protocolo creado específicamente para la automatización del hogar fue el X10. Se desarrolló en 1975 por Pico Electronics y aprovechaba el propio cableado eléctrico para transmitir información.

Los principales usos de este X10 eran controlar dispositivos en remoto, ubicados a varios metros de distancia y/o en habitaciones separadas. Iluminación, sistemas de ventilación, campanas o sistemas de comunicación son algunos ejemplos de las áreas que estaban bajo su control.

Con el paso de los años la domótica fue avanzando, incluyendo nuevos protocolos como KNX o LON, en los años 90, y abarcando cada vez más espacios. Tanto los dispositivos como las interfaces ─comenzaron a llegar las consolas de control montadas sobre una pared─ hicieron más potente e intuitivo el manejo de estos automatismos, los cuales en la inmensa mayoría de ocasiones repetían una acción cada cierto tiempo: subir/bajar una persiana, recoger un toldo cuando hay ráfagas fuertes de viento, etc.

Seguíamos sin estar conectados tal y como lo estamos ahora y, por tanto, las posibilidades eran todavía muy limitadas.

Llegan los primeros dispositivos vinculados

A finales de los años 90, Internet se hace un hueco en los hogares mientras las empresas especializadas inician la carrera por ocupar el mercado, o al menos posicionarse en él. Las redes inalámbricas domésticas (las comúnmente conocidas como WiFi) facilitan enormemente la instalación de sistemas domotizados que, a partir de ahora, pueden estar conectados a Internet y ser gestionados desde cualquier lugar del mundo.

El auge tecnológico también abarata sustancialmente el precio de los componentes y esto, junto con la competencia en el sector (muchas empresas, sobre todo pequeñas y locales, crean proyectos de casas conectadas), permite avanzar en la tecnología aplicada al hogar. Los dispositivos siguen mejorando, al tiempo que los protocolos continúan su evolución para abarcar más posibilidades.

Muchos fabricantes optan por tecnologías de renombre ya asentadas en la sociedad, como WiFi o Bluetooth, para dotar de conexión a los dispositivos, que en pleno siglo XXI se mantienen vigentes. A pesar de todo, la domótica de esta primera época de la casa conectada es para muchos un fracaso, quizá por falta de tiempo de maduración.

Zigbee, la especificación para la casa conectada del futuro

La realidad es que en los primeros años de la década del 2000 hay una vuelta de la domótica, pero no se logran cumplir las expectativas. Entretanto, en las entrañas de los laboratorios y los centros de investigación está naciendo el que muchos consideraban el futuro de la casa conectada: Zigbee, el nombre comercial de una especificación formada por un conjunto de protocolos de comunicación entre dispositivos. La primera versión oficial de Zigbee se publica en 2005 y, con ello, se da el pistoletazo de salida a su uso.

Se trata de una especificación basada en el estándar IEEE 802.15.4-2003, cuyo objetivo es establecer una serie de protocolos de comunicación entre dispositivos a través de la creación de redes personales y con el requisito de consumir muy poca energía.

Zigbee es, en otras palabras, mucho más eficiente que otras tecnologías de conexión inalámbrica como Bluetooth o WiFi. También es menos potente ─es decir, capaz de transmitir menos información─, pero cumple sobradamente en sus principales campos de aplicación: la casa conectada, instrumentos médicos o herramientas de captura de datos.

La gestión y mantenimiento de esta especificación ha estado a cargo de la Zigbee Alliance, un conjunto de empresas que brindan su experiencia y conocimiento al servicio de esta tecnología. Entre ellas está Signify, así como algunas de las más grandes compañías tecnológicas del mundo.

Durante todos estos años de existencia de Zigbee se han publicado multitud de nuevas versiones, algunas con más cambios y mejoras que otras, pero todas ellas con una filosofía de base clara: establecer una red de intercomunicación en malla, con la existencia de los siguientes tres elementos:

  • Zigbee Coordinator (ZC): solo puede existir uno por red y será el encargado de controlar la comunicación entre los demás nodos.
  • Zigbee Router (ZR): permite que dos dispositivos separados se puedan comunicar a través de él.
  • Zigbee End Device (ZED): generalmente son sensores capaces de enviar información a otros dispositivos, como el ZC.

La versión actual es Zigbee 3.0, basada en Zigbee PRO 2017. Además de mantener la base de funcionamiento con la que se creó este estándar y mejorarla con lo aprendido durante estas casi dos décadas, está ahora más viva que nunca gracias al auge del IoT, de los dispositivos conectados y también de la pasión por la tecnología en el hogar.

Dispositivos compatibles y posibilidades

Más de 2.500 dispositivos diferentes cuentan con certificación Zigbee y se han vendido más de 300 millones de productos, tal y como atestiguan en la documentación oficial. Entre ellos se encuentran sistemas de ventilación, cerraduras, mecanismos de seguridad, herramientas de ahorro energético o interruptores, así como, por supuesto, bombillas y sistemas de iluminación avanzada.

La gama de productos Philips Hue siempre ha contado con certificación Zigbee, permitiendo su interacción entre sí y con otros dispositivos compatibles. Algunos ejemplos son Amazon Echo, Apple HomeKit, Google Assistant…, que permiten configurar la iluminación de nuestro hogar a través de comandos de voz.

Las opciones son todavía mayores gracias a la nueva app Philips Huedisponible para soluciones iOS y Android. Nos permitirá, por ejemplo, definir rutinas de comportamiento (enciende las luces a una hora concreta) o gestionar luces de forma individual o en grupo (activa todas las de una habitación a la vez). Y esto podremos hacerlo desde cualquier lugar del mundo siempre que dispongamos de una conexión a Internet.

Toda esta tecnología existe, en parte, gracias a Zigbee, que al igual que los productos Philips Hue continuará mejorando y adaptándose a las nuevas exigencias del mercado y de los usuarios. Lo que está claro es que Zigbee es el presente y con toda seguridad será el futuro de nuestras casas conectadas.

Imágenes | Wikipedia | Wikimedia | Zigbee