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El interés por la seguridad del hogar, ese espacio que protege y guarda a nuestros seres más queridos, no es nuevo. Cerraduras, barrotes, puertas acorazadas, alarmas de seguridad, simulación de presencia, cámaras… Algunos inventos tienen milenios, otros unos pocos años, pero todos sirven a un único propósito: que nos sintamos más seguros en nuestra vivienda.

Con la llegada de la conectividad al hogar, un nuevo set de dispositivos se ha especializado en esta meta: desde las cerraduras electrónicas hasta cámaras IP de videovigilancia que nos permiten echar un vistazo al hogar si estamos lejos. Hacemos un repaso de alguna de estas invenciones, su grado de automatismo y cómo se conectan para disfrutar al máximo de la domótica.

Características:

  • Interruptores inalámbricos con base magnética de pared para controlar y regular hasta 10 luces. Tienen cuatro escenarios de luz preconfigurados
  • Puente o hub capaz de gestionar hasta 50 luces inteligentes y accesorios que conecta con la app Hue de gestión remota
  • Sensores de movimiento para exterior e interior con instalación sin cables

Así han evolucionado las cerraduras en cuatro milenios

Los primeros registros de algo parecido a una cerradura datan de hace 4.000 años. Estas eran simplemente dos tablas en forma de cruz a modo de pasador y, con ayuda de una llave rudimentaria, era posible retirar el pasador desde fuera. Hoy cada día es más es frecuente instalar puertas blindadas con cilindros electrónicos, como ocurre con la Tesa Assa Abloy.

Un sensor localizado en la puerta lee la identidad que el chip de radiofrecuencia envía, a menudo en forma de llavero como Blue Chip. Los sistemas más completos incluyen, junto a esta llave electrónica, un pad donde teclear el código e incluso un sistema de doble verificación por el que otro usuario tiene que dar acceso y abrir la cerradura en remoto, como Somfy.

Una mirada al interior de nuestro hogar

Y, por supuesto, no es a única barrera frente a intrusos que hemos desplegado y desarrollado en profundidad. También en la vertiente de los objetos conectados son cada vez más populares las llamadas cámaras WiFi o cámaras IP. Se trata de cámaras de alta resolución capaces de echar una mirada al interior o exterior de nuestro hogar que a menudo se conectan vía WiFi o mediante cable de red directamente al router. Pero, ¿por qué están teniendo tanto éxito las cámaras de esta índole, como las de Xiaomi o D-Link?

Las cámaras IP nos brindan la oportunidad de «ir y volver a casa» en unos segundos para ver si todo va bien

Probablemente porque nos dan la oportunidad de “ir y volver a casa” en unos segundos, ver si está todo bien y despreocuparnos. Conectadas a nuestros teléfonos móviles, estas cámaras en red suelen usarse para comprobar si en vacaciones nuestro hogar está como lo dejamos, echar un vistazo a nuestros hijos al volver del colegio si nosotros seguimos trabajando o vigilar cómo se encuentra nuestra mascota.

Si en las cerraduras inteligentes teníamos una combinación única, aquí cambiar la clave de serie resulta imprescindible. También modificar la del router, ya de paso. Conectando la cam mediante cable, colocando dos barreras alfanuméricas por delante en forma de contraseña y bloqueando mediante IP en nuestro routercualquier acceso no autorizado, la posibilidad de ser hackeado es prácticamente nula.

Simulación de presencia, indispensable en las vacaciones

Hace unos años, cuando nos íbamos de vacaciones, podíamos dejar un programador horario en alguna regleta. Saltaba un par de horas al día, iluminando la casa por dentro y haciendo creer a posibles intrusos que estábamos por allí. Hoy, la tecnología de conexión hace factible un sistema más discreto y flexible. Hablamos de las luces conectadas con simulación de presencia como las que ofrece Philips Hue.

Estas luces, conectadas vía inalámbrica a través del estándar Zigbee, aumentan el nivel de seguridad de la vivienda al hacer pensar a cualquier amigo de lo ajeno que estamos en casa. Podemos salir a trabajar o irnos de vacaciones con la tranquilidad de que las luces se encenderán en patrones preconfigurados, o que podremos manejarlas en remoto desde el teléfono móvil.

Además, las luces Philips Hue mencionadas soportan conexión con Amazon Echo, Android Assistant y Homekit, entre otros. Esto hace posible el control por voz, lo que supone una comodidad en el manejo de la iluminación del hogar, así como mayor flexibilidad, para la mayoría de nosotros. Y también conlleva un aumento en la autonomía de las personas con movilidad reducida.

El control de puertas y ventanas

Por desgracia, la falta de respeto por la propiedad suele ir de la mano de la creatividad. Así, los ladrones se convierten en equilibristas capaces de entrar por cualquier hueco de la vivienda. Una puerta trasera, el acceso de la terraza, una ventana… En estas últimas suelen cortan parte del cristal, introducir la mano y abrir la ventana desde fuera. Además, se van antes de que notemos su presencia… a menos que tengamos sensores.

Tanto estando en el domicilio como fuera del mismo seremos capaces de saber si alguien ha abierto una ventana

La sensorización de las vías de acceso a una vivienda es cada vez más asequible y, por lo tanto, cada vez más frecuente. Algunos sensores consisten en dos piezas que se emplazan en cada hoja, como ocurre con el sistema Fibaro. Al separarse cierto número de milímetros, salta la alarma, que funciona vía Bluetooth o WiFi.

Esto significa que, tanto estando en el domicilio como fuera del mismo seremos capaces de saber si alguien ha abierto una ventana. Pero también nos ayudará a no olvidar cerrarlas cuando salimos de casa, pudiendo configurar un aviso a nuestro teléfono móvil. ¿Alguna vez has vuelto porque no recuerdas si habías cerrado o no la casa? A esa sensación le quedan cuatro días.

Sensores de presencia y movimiento

Al igual que los sensores que acabamos de describir en las líneas superiores, los sensores de movimiento buscan disminuir el tiempo de respuesta de los servicios de seguridad. Su mecanismo es sencillo: si un objeto interrumpe el haz emitido por este dispositivo, salta la alarma. Por supuesto, está pensado para aquellos momentos en los que estemos fuera (y nos hayamos llevado a nuestra mascota).

Hace décadas que los primeros emisores infrarrojos empezaron a usarse en los centros comerciales y su coste ha bajado tanto que se están convirtiendo en el modo por defecto de encender la luz de, por ejemplo, la escaleras públicas. Ahora, también los tenemos, conectados, en el ámbito residencial.

Los sensores de movimiento no solo aportan mayores garantías de seguridad, sino que también tienen una función en confort

Philips Hue tiene, además de luces inteligentes, un sensor que captura movimientos dentro de 100 grados de apertura y hasta 5 metros, se controla a través de una app y se conecta de forma inalámbrica al cerebro del sistema: el puente. Puede usarse igualmente para encender una luz conectada si nos despertamos en mitad de la noche para ir al baño. Es decir, además de seguridad también aporta confort.

Por su parte, el puente o hub, se enlaza al router y es capaz de gestionar hasta 50 luces y accesorios. Es compatible con Apple HomeKit, Alexa y Google Assistant, entre otros, y dota a los dispositivos vinculados de un control por voz y conectividad claves a la hora de hablar de objetos del IoT, como veremos a continuación.

Conectividad, el nexo de unión multidispositivo

Cerraduras conectadas a nuestra conexión WiFi, luces que podemos manejar desde el móvil, sensores de presencia que nos hacen más fácil caminar en casa por la noche o cámaras que nos permiten echar un vistazo al hogar incluso desde el otro lado del mundo. Todos estos mecanismos tienen en común un factor: implican a más de un dispositivo como el smartphone, sensores, luces, puente, router, etc.

El universo de objetos conectados crece rápidamente y con ello hace uso de sinergias imposibles hace unos años, como la conexión entre Philips Hue y Nest. En el vídeo de arriba observamos cómo se conectan estos dos dispositivos para mejorar la seguridad del hogar con la opción Smarter security light. ¿Cómo funciona esta combinación?

Cuando la cámara de Nest detecta movimiento, envía una señal a las luces LED conectadas a la misma red, haciendo pensar al ladrón que hay gente en la vivienda. La combinación de estos dos elementos, que por separado constituyen una cámara y una bombilla, se traduce en un elemento de seguridad pasiva orientado a la disuasión.

Las luces inteligentes Philips Hue son ya capaces de conectarse a Alexa, HomeKit, Bosch Smart Home, Google Assistant, Logitech, Nest, SmartThings y Eneco. Poco a poco más y más sensores y productos se añadirán a la lista, haciendo que nuestro hogar inteligente sea, además, un hogar seguro.

Imágenes | iStock/fizkesiStock/ROUDRR | iStock/4JXDJN | iStock/RA5IOO